{...} Así es que puedo pintarla como si se hubiera suicidado con cámara lenta. El problema consiste en lo que voy a pintar alrededor del edificio y de las figuras. El hotel ve hacia el Central Park (tú quizá lo recuerdes pues es precisamente en las nalgas del Barbizan Plaza).
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Tesoros de la casa azul, Carlos Phillips Olmedo
Los Fideicomisos Museos Diego Rivera, Frida Kahlo y Dolores Olmedo, para conmemorar el centenario del natalicio de Frida Kahlo (1907-2007), tienen el orgullo de presentar esta exposición que muestra parte del acervo resguardado en la Casa Azul: dibujos, impresos, archivos, fotografías, libros, vestimenta y objetos personales. Estos objetos salen a la luz por primera vez, después de haber permanecido dentro de cajas en distintos espacios de la casa.
Los archivos
Resulta un privilegio festejar el centenario del natalicio de Frida Kahlo, mujer apasionante que compartía un gran amor por México. Qué alegría celebrarlo con la organización de su archivo En julio de 2005, invitados por el Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, nuestra asociación, Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (adabi), inició sus labores en la organización del archivo de Frida Kahlo-Diego Rivera en la Casa Azul, con un equipo comprometido que se dio a la tarea de realizar la organización del acervo documental. Al revisar el material, apareció una rica variedad de documentos, cartas, recados, telegramas, postales, fotografías, escritos, carteles, mapas, planos, litografías, códices, dibujos, bocetos y recortes de periódicos, así como una amplia gama de temas en la correspondencia, notas y recados. Este archivo personal es una cálida colección que muestra la vida política, artística y cultural de una pareja de creadores que contribuyeron a engrandecer la historia de nuestro país. Además refleja el inmenso mar que constituyó la vida de Paralelamente al proceso de clasificación, se realizó una labor de mantenimiento y conservación que consistió en la limpieza de los documentos, su colocación en guardas y cajas adecuadas, además se capturó la información en una base de datos que podrá ser consultada por los investigadores, gracias al proyecto de digitalización que se lleva a cabo en este momento. Esta labor —si bien tardada y minuciosa, en la que se respira polvo, que no luce ni es monumental y que aparentemente no se ve— es muy gratificante. Por ello, quiero felicitar a los ángeles guardianes de este archivo que trabajaron De las etapas del reconocimiento a Frida Kahlo Carlos Monsiváis
La séptima etapa: “A ningún mito lo inventan sin su consentimiento” De pronto, en la década de los setenta el diluvio admirativo. Todo coincide: los primeros detalles de su relación con Trotsky y con varias mujeres, las exposiciones dentro y fuera de México, la película de Paul Leduc con Ofelia Medina, el río de visitantes en la Casa Azul de Coyoacán. El consenso es rápido: Frida, singularísima, es la artista primordial que, a falta de otro tema, se pinta obsesivamente a sí misma, Frida es un
Imposible saber qué sucedía, lo que es un hecho es la manera compulsiva de situar a la gran referencia: No dejes que le dé sed al árbol del que eres Sol, que atesoró tu semilla. Es “Diego” nombre de amor. El amor es el territorio por excelencia de lo poético, tal y como Frida concibe este
Novena etapa: la metamorfosis de las masas Desde la década de los noventa y, muy acusadamente en los albores del siglo xxi, Frida Kahlo se convierte en devoción de masas, por motivos evidentes (la fama internacional, la multiplicación de las imágenes, la transformación de una época en un paraíso perdido del tiempo, y por las causas secretas únicamente al alcance de cada persona). La explosión frídica de 2007 es parte de una exigencia cultural, un apremio informativo, un contagio de admiraciones, la urgencia de grandes referentes. Y siempre, muy explicada y sin explicaciones, ella permanece “como un cohete como una granada como un vidrio estrellado como una noticia como un telégrafo como la sangre” (Salvador Novo). Frida Kahlo carece de estatuas pero, a cambio, dispone de millones de nichos de la memoria. Y son de preverse otras etapas.
El Aniversario de Frida Kahlo Hilda Trujillo Soto
Aun cuando existen amplios y numerosos estudios sobre Frida Kahlo y Diego Rivera, estos grandes La tarea de clasificación llevó más de tres años, se catalogaron documentos, fotografías, obra artística, se descifraron caligrafías, se agruparon libros, se identificaron vestuarios, se analizaron y restauraron tejidos, así como revistas y periódicos. En ese tiempo, sucedieron muchas anécdotas dignas de compartirse, como la del día en que, atorados en la parte trasera de un librero, encontramos más de treinta dibujos de Frida, entre ellos, Las apariencias engañan. O cuando, en un Así, pudimos organizar la exposición y llamar a especialistas en cada tema, quienes vinieron Para organizar la exposición y presentarla dignamente, acudimos a diversas empresas e instituciones patrocinadoras que se sumaron a nuestro esfuerzo: Comex, bbva Bancomer, Fonca, Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, Fundación Domecq, Hotel Habita y Gilsama. Todo esto no hubiera sido posible sin un grupo de gente que apuesta por la cultura y el arte de este país o sin la visión de Diego Rivera, quien creó un Fideicomiso público-privado a través del Banco de México, legando sus bienes al pueblo mexicano. Por tanto, este proyecto se debe a mucha gente, fundamentalmente al presidente del Fideicomiso, Carlos García Ponce; al director general de los Museos Dolores Olmedo, Diego Rivera-Anahuacalli y Frida Kahlo; Carlos Phillips Olmedo; a la secretaria del Fideicomiso Guadalupe Rivera Marín, a sus miembros Graciela Romandía Macías de Cantú, Irene Phillips Olmedo, Emilio Gutiérrez Moller, Silvia Pandolfi Elliman, Roberto Gavaldón Arbide, Diego López Rivera, Juan Pablo Gómez Morín Rivera y Walter Boesterly; así como a sus vigilantes y abogados José Luis Pérez Arredondo y Fabián Ortega Aranda; a su equipo y al de los museos Diego Rivera y Frida Kahlo, gracias a los cuales este proyecto se convirtió en realidad. Todo esto no es más que un regalo, otro más que Frida y Diego generosamente nos dejaron.
El universo de Diego Rivera y Frida Kahlo Ricardo Pérez Escamilla
En la Casa Azul de Coyoacán, Frida y Diego crearon su propio mundo con todo aquello que amaban: la vivienda con sus jardines y plantas —que ellos sembraron y cultivaron—, el estudio donde Frida trabajaba, la cocina —con sus jarros y cazuelas—, sus libros, dibujos, fotografías, recuerdos personales, muebles populares, pinturas ingenuas del siglo xix, retratos de niños y mujeres, cartas —especialmente las de Frida— dirigidas a amigos, doctores y personalidades del mundo del arte y de la ciencia, y para que nada les faltara en su territorio, una pirámide en medio del jardín. Tras la muerte de Frida y por encargo de Diego, el poeta Carlos Pellicer, gran amigo de la pareja, instaló el Museo de la Casa Azul que resultó ser un gran poema a la memoria de Frida. Diego dio instrucciones para que una parte del archivo y de los objetos personales de ella —como corsés ortopédicos, cartas y fotografías— no fueran exhibidos. Quedaron embalados en cajas localizadas en una bodega, en varios muebles e, incluso, en los baños de las recámaras del matrimonio. En su testamento, Diego ordenó que todo el material no se tocara sino hasta quince años después de su muerte. Sin embargo, fue hasta ahora —con el centenario del nacimiento de Frida y los cincuenta años de la muerte de Diego— que se rescatan todos estos testimonios, los cuales jamás habían sido clasificados. Realizado este trabajo en tres años, hoy mostramos por vez primera al público estas joyas en Tesoros de la Casa Azul, Frida y Diego. La Casa Azul está viva porque sus dueños y señores también lo están. Como curador de la exposición, he sido partícipe del mundo de Frida y Diego y lo he interpretado para dotar de un nuevo sentido a los archivos, colecciones, dibujos y cartascomo si ellos me hablaran y yo los escuchara. El objetivo de la exposición es que los asistentes participen en esta experiencia con la pareja, con
Chula linda y única: Encabezando la lista de las cinco hembras heroínas y adornos de la patria, has de poner: 1. Frida, luego 2. Frida y 3. Frida, entonces 4. Frida y por fin 5. Frida. Mucho más tarde vendrán las otras, Malinche, Sor Juana Inés y Cía.
Por su conciencia, su significado, su cultura humanista de profundas raíces de las que se nutre la mexicanidad, Frida y Diego son la culminación de nuestro arte prehispánico, de nuestro arte popular, de nuestra cultura contemporánea; son también la enaltecida manifestación del mexicano de la primera mitad del siglo xx. Tanto monta, monta tanto, Frida como Diego. Este par sensacional abrió las puertas a la vida moderna en pareja y, con ello, marcó el rumbo de los matrimonios en el siglo xx, pues en el suyo había elementos de igualdad entre el hombre y la En esta exhibición encontramos dibujos de Frida que hablan de su dolor, de su angustia de vivir y dibujos de Diego que son tan geniales como toda su personalidad. Un verdadero hallazgo son los estarcidos de su primer mural La creación (1920-1921) —en el edificio de la Escuela Nacional Preparatoria—, que conmueven por ser la unión de valores estéticos e históricos, representación épica de la gestación del México actual. La muestra continúa con una selección de documentos del archivo de Frida y Diego estudiados por las doctoras Teresa del Conde y Alicia Azuela de la Cueva. El acervo se compone esencialmente de cartas reveladoras de las amistades de Diego Rivera y Frida Kahlo, de su vida cotidiana, así como de la relación y la retroalimentación que existía entre ambos. La exposición comprende, además, una selección de libros delatores de la internacionalidad, los Tesoros de la Casa Azul, Frida y Diego muestra la intimidad de Frida de tal manera que basta uno Frida Kahlo, nuevas lecturas Teresa del Conde
La investigación llevada a cabo en la Casa Azul ha dado como resultado algo por lo que todos
Las cartas y recados a Diego conforman otro rubro. Destacan las escritas desde París y, sobre todo, la que versa sobre el cuadro que está pintando entonces: El suicidio de Dorothy Hale. Empezó a trabajar esta obra en Nueva York durante el último trimestre de 1938, antes de su exposición del mes de noviembre en la galería de Julien Levy. La carta —desconocida, hasta ahora— da cuenta del grado de amistad, complicidad, dependencia y humor que Frida y Diego poseían, no sólo entonces, sino incluso durante el lapso de su divorcio, que duró desde el 6 de noviembre de 1939 hasta el 8 de diciembre de 1940. El estilo de escritura de Frida cambia según quiénes sean sus corresponsales. Incluso los influye, sobre todo cuando existe profunda afinidad o vínculo amoroso, como sucede con Nickolas Muray. El fotógrafo, adoptando el modo de Frida, la llama My dearest wench —mi querida “Te vuelvo a ver cuando me llevaste a enseñar tus
Diego Rivera, una historia abierta Alicia Azuela de la Cueva La apertura del archivo documental es un gran acontecimiento para los interesados en la vida, la obra y los tiempos de Diego Rivera, se trate de especialistas o de legos. La variedad e importancia de los documentos que integran este acervo derivan de la trascendencia del propio Diego Rivera como artista y como personaje público a nivel nacional e internacional. Este archivo documental incluye asuntos tan variados como su correspondencia con amigos, familiares, admiradores, dependencias y personajes públicos, organismos culturales y políticos, organizaciones sociales y partidos políticos. En los documentos personales hay entrevistas, apuntes, textos sobre arte y política, canciones y poemas. Otro apartado acumula referencias a su obra pictórica mural, gráfica y a sus exposiciones. El archivo también contiene el inventario de su colección de piezas prehispánicas y un buen compendio de material propagandístico y postales. Los documentos personales cubren los años de 1895 a 1952 y se componen de agendas, credenciales, cartas, cheques referentes a sus becas de estudio, diplomas, reconocimientos, asuntos jurídicos y documentos migratorios y testamentarios. Sobre la vida y la obra de Diego Rivera, el acervo resguarda textos de conferencias, artículos y libros publicados en México y en el extranjero. También preserva invitaciones a conferencias dictadas por el pintor en espacios tan importantes como The International Worker’s School Hall, New Workers School, New York Urban League, Confederación Universitaria Bolivariana y muchos otros sitios. Rivera tenía una facilidad especial para escribir y poseía una amplísima cultura, cualidades que se reflejan en miles de notas, borradores de textos, escritos, canciones y poemas. El muralista aborda temas tan variados como la teoría del arte, la obra de artistas actuales y del pasado —como Paul Alicia Azuela de la Cueva Tarjeta de migración de Diego Rivera, junio 10, 1928. Cézanne, Joaquín Clausell y José María Velasco—, y el arte indígena prehispánico y popular. También se refiere a personajes y fenómenos de la vida política nacional y mundial como el fascismo, la Primera y la Segunda guerras mundiales, la Guerra Civil española. Diego habla de su relación con Trotsky, Stalin, Vicente Lombardo Toledano y La información sobre los partidos políticos y organizaciones sociales conforman un microcosmos, no sólo de la activa militancia de Rivera sino del panorama y de los actores individuales e institucionales del acontecer político en la primera parte del siglo xx. Gracias a la colaboración de Rivera con grupos y partidos nacionales e internacionales, y debido a los rotundos giros ideológicos del pintor, el lector La vida familiar de Diego Rivera y de Frida Kahlo está ampliamente documentada en los telegramas, cartas y tarjetas postales que se encuentran en los archivos Rivera Barrientos, Kahlo Calderón y Rivera Marín. A este material se suman las comunicaciones con amigos en México y el extranjero que lo mismo se ocupan de asuntos personales como de arte y de política. Este apartado es el más cuantioso: tan sólo en el ámbito de los amigos, incluye 333 cartas y, en total, recrea la vida personal de Rivera desde 1906 hasta su fallecimiento en 1957. Es especialmente importante el nutrido conjunto documental que refiere a diversas agrupaciones y actores políticos que, además de dar cuenta de la amplia, variada y controversial militancia del artista, es una fuente esencial de información sobre agrupaciones nacionales y extranjeras como el pcm, la Internacional Comunista (ic), la IV Internacional o la Liga Obrera y Campesina. El amplio espectro temático y la relevancia de la documentación permitirán avanzar en el conocimiento de la historia del arte, la historia y las ciencias sociales en general, derribar mitos, aclarar dudas y abrir puertas a nuevos campos de estudio y enfoques interpretativos, además, desde luego, de satisfacer la curiosidad de toda persona interesada en la vida de Diego Rivera.
La fotografía en el archivo de Frida y Diego Pablo Ortiz Monasterio
Desde niña, Frida estuvo cerca de la fotografía. Acompañaba a su padre, Guillermo Kahlo —notable fotógrafo de origen alemán— y le asistía en el cuarto oscuro, retocando las placas fotográficas. Este valioso archivo de más de cinco mil imágenes, que por largos años reposó al lado de dibujos, cuentas, vestidos y medicinas, es producto del tesón de Frida, quien trabajó, disfrutó y guardó estas piezas. Refleja de manera clara los grandes intereses que la artista tuvo a lo largo de su tormentosa vida: la familia, su amor por Diego y sus otros amores, el cuerpo accidentado, el arte, la política y la ciencia, todo ello arropado por la gran pasión que tuvo por México y lo mexicano. Frida atesoró los antiguos retratos familiares, tanto del lado materno como del paterno y, por supuesto, los que hiciera don Guillermo de ella, de su madre, hermanas y amigos cercanos. Sobresalen en este conjunto los autorretratos que, desde temprana edad y a lo largo de toda su vida, realizara el padre de Frida. Con la invención de la fotografía a principios del siglo xix, se democratizó el acceso a las imágenes. La gente común pudo retratarse y conservar en papel recubierto con emulsiones de sales de plata figuras que mostraban su apariencia con sorprendente fidelidad. En 1854, A. Disdéri patentó en Francia la carte-de-visite, un sistema ingenioso para hacer ocho retratos pequeños en una sola placa. Nació así la costumbre de intercambiar retratos. Frida y Diego participaron con fruición en esta, ya para entonces, vieja práctica. Intercambiaron y coleccionaron retratos de sus amigos cercanos, de personalidades del mundo del arte y de la política con quienes tuvieron contacto, así como de grandes personajes
Identidades al descubierto: el guardarropa de Frida Marta Turok Wallace
Antecedentes: emblemas y certidumbres Un pequeño armario de madera dentro del cuarto de baño de Frida —mueble que fungía también como su guardarropa— es uno más de los tesoros descubiertos recientemente en la Casa Azul. Desde 2002, la minuciosa restauración y catalogación de las casi trescientas piezas de ropa, calzado y accesorios rescatadas nos revela el estilo ecléctico El guardarropa de Frida se compone de blusas, huipiles, rebozos y mantones, enaguas, enredos, En ocasión del centenario del nacimiento de Frida, y como inicio a la difusión de este acervo emblemático, hemos seleccionado una muestra representativa de la vestimenta y accesorios, con base en un índice temático que explora las influencias, búsqueda, identidad, arquetipos, etnicidad, creaciones y accesorios de la artista. Influencias y búsqueda: lecturas múltiples Frida creció en un ambiente de transiciones. A su madre le tocó pasar de la moda decimonónica del corsé asfixiante y la crinolina para acentuar la cintura, al relajado vestido de la ruptura de los años veinte. Un conjunto de blusa y falda de encaje y lentejuelas terminado a mano —que seguramente conservó de las pertenencias de su madre— nos remite a la fotografía del matrimonio de sus padres Guillermo Kahlo y Matilde Calderón en febrero de 1898, la cual sirve a Frida de inspiración para su cuadro Mis abuelos, mis padres y yo, 1936. A lo largo de su juventud Frida se transformó constantemente. Su búsqueda de identidad se refleja en fotografías donde aparece vestida de varón o como obrera-artista con todo y cachucha y camisa de mezclilla, en una suerte de capullo en metamorfosis entre su primer círculo de amigos intelectuales, Los Cachuchas, y su despertar político-artístico que habría de marcar por completo su vida. Existen testimonios de Isabel Campos en los que se asegura que Matilde Calderón de Kahlo fue una Identidad y etnicidad: a imagen y semejanza Frida transita entre sus autorretratos y fotografías vestida a la usanza de las zapotecas del Istmo de Tehuantepec, convirtiendo este estilo en el arquetipo de su identidad indígena. Sin embargo, el mito de que Diego le impulsara a asumir esta vestimenta empieza a derrumbarse con el descubrimiento, en el tesoro de la Casa Azul, de una fotografía fascinante que abre nuevas vetas de investigación sobre el origen de su madre Matilde. En la imagen fotográfica aparecen varios hombres y mujeres, la mayoría vestidos al estilo occidental. Las faldas largas con pretina a la cintura y holán o tablones en el ruedo inferior favorecen a la pintora, 1 Comentado por Martha Zamora en Frida: El pincel de la angustia,
Biografía mínima
Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nace el 6 de julio de 1907 en la Ciudad de México. A los seis años de edad contrae poliomielitis. La cortedad de su pierna derecha no impide que realice sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria. A los dieciocho sufre un accidente cuando un trolebús
la casa azul: un mundo entre muros
Frida Kahlo nació, vivió y murió en la Casa Azul. La propiedad, edificada en 1904 por el padre de la artista, fue modificada por Frida y Diego en dos ocasiones. La primera ocurrió en 1937, luego de que Diego Rivera adquiriera el predio del lado oriente para dar asilo a León Trotsky, y la segunda en 1947, cuando Rivera construyó un estudio para Frida. En 1955, un año después de la muerte de la pintora, Diego Rivera donó la Casa Azul para convertirla en el Museo Frida Kahlo, el cual abrió sus puertas al público el 12 de julio de 1958. Éste se conserva y opera gracias a la generosidad de una gran mecenas: Dolores Olmedo Patiño. Hoy, la Casa Azul se ha convertido en uno de los museos más visitados del país, no sólo porque revela el mundo íntimo proyectado por Frida y Diego, sino porque aquí cada rincón, cada objeto —vestidos típicos, juguetes, arte popular— está presente en la obra de la singular artista.
Textos: Virginia Hernández Reta
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