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“Con veras de mi corazón”
Admiradora del arte popular mexicano, Frida Kahlo reunió, a lo largo de su vida, más de 400 exvotos -también conocidos popularmente como retablos - como testimonio de la riqueza de estas expresiones artísticas y como muestra, no sólo del fervor del mexicano, sino de la vida cotidiana de un pueblo que se pinta sí mismo. Los exvotos, como ofrendas pictóricas de pequeño formato, agradecen a la Virgen o a ciertos santos algún favor recibido. Casi la totalidad de las piezas que conforman la colección del Museo Frida Kahlo proviene de santuarios ubicados en los estados de Jalisco, Michoacán y Zacatecas. Actualmente este conjunto de retablos está considerada una de las compilaciones más completas al respecto en nuestro país. Con ese motivo, eI Museo Frida Kahlo inaugura el próximo 15 de abril su nueva exposición: “Con veras de mi corazón”, en la que se muestra una selección de 138 imágenes de las 450 que conforman el archivo de la Casa Azul. Se trata de una compilación significativa de retablos que sirvieron a la pintora mexicana como modelo e inspiración para algunas de sus obras y que guardan evidente relación con ciertos cuadros, como lo demuestran Unos cuantos piquetitos y Hospital Henry Ford, Retrato de mi padre Wilhem Kahlo. La exhibición “Con veras de mi corazón”, cuya curaduría diseñó Graciela Romandía Macías de Cantú, ilustra la importancia que tuvieron estos retablos populares en la obra de Frida, en su paleta de colores y en su modo de expresar el dolor y la enfermedad. La curadora Graciela Romandía Macías de Cantú también realizó la museografía, atendiendo al sentido popular de los exvotos, de la Casa Azul y del sentir de Frida. Investigadora reconocida y permanentemente interesada en el arte popular mexicano, ha escrito más de una veintena de libros sobre estos temas y ha impartido conferencias en México, Estados Unidos y Europa. Además, pertenece al comité técnico del Museo Frida Kahlo, por lo que montó esta muestra a partir de un estudio minucioso de toda la colección. En el conjunto total de retablos, 254 exvotos están dedicados a la Virgen de Talpa en Jalisco, aunque también son muchos los provenientes de templos en Zapopan y San Juan de los Lagos. Existen 47 retablos dedicados al Señor del Encino, dos a la Virgen de Guadalupe, 36 a diferentes Cristos y 16 a los Santos Reyes de Cajititlán, entre otros. Entre los santos más socorridos está Santa Eduviges, patrona de los deudores; San Agustín, a quien se invoca para sacar ánimas del purgatorio y quien concede justicia y salud; San Antonio de Padua, patrón de las solteras que buscan conseguir novio y a quien se implora para encontrar objetos perdidos, y los Santos Reyes, patronos de Cajititlán, Jalisco, y Tizimín, Yucatán, y quienes también tienen templos en Morelos y Oaxaca. La muestra “Con veras de mi corazón” también separa los cuadros votivos por tema o favor concedido. Entre los más socorridos están la recuperación de la salud, el hallazgo de animales pedidos y el alivio después de accidentes o violencia. Sólo ocho de los 450 exvotos tienen un entorno urbano; el resto son netamente rurales. Otro dato curioso es que dos exvotos se relacionan con accidentes en el mar, aun cuando ninguno de los santuarios de donde proceden se encuentra en la costa. Este dato muestra que la fe en el santo o divinidad sobrepasa el área en donde se encuentra el templo. También resulta significativo en la colección de la Casa Azul que sean más los exvotos dedicados por mujeres -219- que por hombres -125. Dentro de la selección que conforma la muestra “Con veras de mi corazón” destacan los retablos donde se lee esta leyenda, tema que da título a la exhibición y que refleja la sinceridad con la que se agradece desde lo más hondo el beneficio concedido. “Con veras de mi corazón” recrea un modismo del lenguaje local de la época entre la gente del Bajío y refleja la confianza y devoción de los donantes. En la colección del Museo Frida Kahlo destaca el retablo más antiguo, que data de 1842, y el más reciente: una fotografía fechada en 1934. La historia de los retablos es antigua. El término exvoto viene del latín votum donatum -donado por promesa- y designa un objeto ofrendado a una divinidad a cambio de un favor recibido. Así, en los templos católicos, se dejaban muletas, ropa, ruedas de auto o cualquier cosa que recordara el infortunio. En México, el exvoto aparece casi con la formación de la Nueva España y con la inmigración de pintores, grabadores y orfebres españoles a tierra americana. Se dice que el primer exvoto mexicano fue encargado por Hernán Cortés para agradecer a la Virgen de Guadalupe de Extremadura, España, la sanación de una picadura de alacrán. Ya en los siglos XVIII y XIX la hojalata o lámina de zinc probó ser una excelente superficie para la pintura y un económico medio para agradecer. Los muros de muchas iglesias se llenaron con representaciones pictóricas de acontecimientos que iban de lo increíble a lo conmovedor. En cada una de esas piezas se plasmaba un discurso plástico y narrativo original que empezó a gestar una nueva y rica manifestación de arte popular. De esta manera, los exvotos constituyen un preciso archivo de la historia cotidiana de un pueblo visto por sí mismo, la traducción de un momento de la sociedad y de la mentalidad que originó las pinturas. La mayoría de los autores son pintores autodidactas, generalmente poco letrados y anónimos. Sin embargo, dos grandes artistas de principios de siglo XX, Gerónimo de León y Hermenegildo Bustos, también pintaron exvotos. La abundante producción de retablos en el centro y occidente del país y el cierre de las iglesias durante la Revolución y la Guerra Cristera provocaron la dispersión de mucha pintura votiva que ha ido a parar a colecciones privadas. Más tarde, con la aparición de la fotografía, el exvoto disminuyó considerablemente. Por ello, y dado su nacionalismo y su gusto por las expresiones populares, Frida no sólo coleccionó estas piezas sino que también se nutrió de ellas. Es significativo que el lenguaje visual y compositivo de estos retablos tenga algo en común con el arte de Kahlo. Incluso el pintor surrealista André Bretón, al regreso de su visita a nuestro país, montó una exposición de lo adquirido, dentro de la que se encontraban viarios exvotos.
“Con veras de mi corazón” se exhibirá en el hermoso predio porfiriano contiguo a la Casa Azul que, desde hace un año, forma parte de las instalaciones del Museo Frida Kahlo. En las cinco salas de esta nueva sección, se han agrupado los exvotos atendiendo a cinco temas principales: las advocaciones marianas, los Cristos, los santos, los retablos históricos y los destacados.
“A la Sma. Virgen de Guadalupe dedico el presente como una prueba de gratitud por haberme oído mis súplicas y más y más le alabaré (…)”
“… tumbándolo un camión, y pasando la rueda sobre de él, a un tiempo invocaron al Sr. del Rescate (…) y aviendo livertado su vida, le dedican en acción de gracias de tan patente milagro el presente retablo.”
En una segunda sala, “Con veras de mi corazón” muestra 29 exvotos dedicados a los distintos Cristos, muchos de ellos imágenes realizadas en pasta de caña de maíz. Esta técnica fue muy usada en el Bajío, por su facilidad de manejo y la ligereza de las figuras hechas así. La pasta de maíz se secaba, molía y mezclaba con pegamento para después ser adornada con plumas y tela. Finalmente la figura se estucaba y coloreaba. Vasco de Quiroga o Tata Vasco impulsó este arte entre los indígenas tarascos, quienes se llevaban las imágenes a las batallas y lo cual explica que los templos de Michoacán estén llenos de este tipo de figuras. Entre los Cristos más socorridos dentro de la colección de exvotos de la Casa Azul están el Cristo negro de El Encino, aunque también hay retablos dedicados al santo Niño de Praga, al Sagrado Corazón y al señor de la Misericordia. “… nos salvó la vida (…) pues se voltió el carro con todo y mulas…”
En la sala tres son 27 los exvotos que se dedican a distintos santos y santas. Entre ellos destaca las ofrecidas a San Francisco de Asís, quien, después de haber llevado una vida de excesos y sufrir una severa enfermedad, renunció a todo bien material. Patrono de los animales y de la naturaleza, es una de las figuras más destacadas del santoral. Protagonistas frecuentes de los exvotos que coleccionó Frida también son los Santos Reyes de Cajitlán. Se cuenta que sus tres estatuas aparecieron repentinamente en esa comunidad jalisciense. Otro santo muy recurrido en San Luis Potosí es San Nicolás Tolentino, patrono de convertir a los pecadores, llevar paz a los hogares desunidos y curar enfermedades. Dos más son Santa Rita de Casia, patrona de los imposibles, y Santa Eduviges, patrona de las novias víctimas de celos, matrimonios en problemas, viudas y menesterosos.
“… en un grave peligro al ser sorprendidos por una chuzma de agraristas (…) invoqué a Ntra. Sra. de Talpa y de una manera prodigiosa fueron favorecidos de tan tremendo trance y, en acción de gracias, publico el presente.” En la sala cuatro se encuentran 37 retablos que se relacionan con temas rurales o históricos. En esta sala se pueden apreciar láminas que agradecen la aparición de animales de trabajo, burros o caballos que se extraviaron o fueron robados y que representan el sustento de las familias. De igual manera, se conjuntaron aquí algunos otros retablos donde las plegarias agradecen haber salido de prisión o haber sido salvados de pasar por las armas. Por último, también se exponen los retablos más representativos de enfermedades femeninas. Estas pinturas votivas hablan de “pasmos en la sangre” y mal interior.
“… se hallaba (…) muy grave de una enfermedad interior, y estando desengañado del médico (…), inbocó con veras de su corazón (…) alivio, quien se lo concedió.” La sala cinco está dedicada a los exvotos notables, a aquellos cuya manufactura es sobresaliente, a los que están firmados por el artista o pintor y a dos que, por su tema, se relacionan con Frida y con su obra. En todas estas escenas está ilustrado el interior de las viviendas, lo que permite conocer el mobiliario y la vida familiar de la época. Pero sobre todo, en los exvotos se mezcla lo imaginario y lo real sin contradicciones. No sólo su gusto por el arte popular sino su particular biografía, marcada por el dolor y la enfermedad, emparentan a Frida con los exvotos, en particular con los seleccionados para esta sala. Los estudiosos han analizado los paralelismos: en Unos cuantos piquetitos, dos palomas sostienen el listón con el título en la parte superior, encima del lecho salpicado con sangre, y en Autorretrato con el retrato del doctor Farill Frida agradece, como hacen los exvotos, los beneficios obtenidos gracias a la intervención científica del médico. Incluso, la investigadora Olga Sáenz, menciona la existencia de un exvoto en lámina (ca. 1943) en una colección privada en los Estados Unidos en el que los padres de Frida dan gracias a la Virgen de los Dolores por haber salvado a su hija del accidente en 1925. “Con veras de mi corazón” muestra la fuerza que tienen los retablos, como expresión popular, en la obra de la pintora latinoamericana más reconocida en el mundo. Ante todo, las imágenes que forman parte de esta exhibición hablan de una manera de concebir el mundo en el imaginario colectivo del pueblo de México. Con orgullo, la Casa Azul y el Fideicomiso de los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo del Banco de México presentan esta selección de retablos que constituyen la rica herencia artística de nuestro país y del orgullo de Frida por preservarla. Carlos Phillips Olmedo Carlos García Ponce Hilda Trujillo Soto
Créditos: Curaduría: Graciela Cantú Romandía. Coordinación Ejecutiva: Alejandra López Estrada
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Londres 247 |
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