CON LA IMAGEN EN EL ESPEJO:
EL AUTORETRATO LITERARIO DE FRIDA KAHLO
Ma. Cristina Secci

El destacado diario británico The Times, colocó a Frida Kahlo en el décimo noveno lugar dentro de la lista de los 200 pintores más famosos del mundo, incluso por encima de Salvador Dalí, Paul Klee y Mario Giacometti.

Sobre la vida y obra pictórica de Frida Kahlo existe un gran número de ediciones. Se han escrito biografías, análisis de su obra, enfermedades,  mitos en torno a su persona, amantes, amigos, médicos y familia. Diversas publicaciones nos han acercado a ella, al contexto en el que vivió, a elementos cotidianos como su indumentaria, la comida, las reuniones y fiestas.

Pese a que la lista de temas publicados puede parecer extensa, muchos trabajos han resultado recurrentes, repetitivos y se encuentran pocas variantes sustanciales en cuanto a contenido y discurso.

El número de publicaciones, artículos, escritores, intelectuales, investigadores y estudiosos de Frida Kahlo es amplísimo. Claro está que la producción de contenidos casi industrial sobre un mismo artista no sería posible sin la enorme proyección  internacional de la figura de Frida.

Además, el personaje se presta para ello, distintos grupos sociales se identifican con ella no sólo como artista, también por su originalidad, su fuerza expresiva y su sinceridad. Por otro lado, está su condición de mujer, de enferma, su tendencia lésbica, su fuerza de carácter, la lucha constante por sobrevivir con dignidad y las banderas sociales que defendió. Se trata pues de una mujer admirable por su vida, desde luego por su obra y por los sentidos que encierra su persona.

De las obras publicadas sobre Frida, destacan textos que han contribuído de manera decisiva  a acercarse a ella, tal es el caso de “Una Biografía de Frida Kahlo” de Hayden Herrera; la  compilación de documentos de la propia autoría de Frida Kahlo, publicada por Raquel Tibol en distintas ediciones; el estudio desde el análisis psicológico de la Dra. Teresa del Conde bajo el título “Frida Kahlo: una mirada crítica”, los textos de Carlos Monsivais que abordan el contexto  social y cultural del personaje.
Además se pueden destacar cinco momentos fundamentales que contribuyeron a la difusión de su obra:

  • La apertura del Museo Frida Kahlo en 1958.
  • La publicación de su diario y su distribución a nivel mundial, la cual fue posible gracias a Claudia Madrazo  y su editorial la  Vaca Independiente con el apoyo de Dolores Olmedo y del INBA, a cargo de Gerardo Estrada.
  • La película Frida protagonizada por Salma Hayek  realizada con el apoyo del INBA institución dirigida en aquel entonces por Gerardo Estrada.
  • La exposición individual que se presentó con un éxito sorprendente en la Tate Modern Gallery de Londres.
  • La revelación en 2007 de los archivos de la Casa Azul que permanecieron cerrados por más de cincuenta años.

Hoy Frida Kahlo es un fenómeno social y artístico en el mundo. El museo para el que tengo privilegio de trabajar recibe más de 250 mil personas anualmente. Es, sin duda,  uno de los museos más visitados en México y se encuentra en la lista de los diez lugares.

Hablar de un personaje como Frida Kahlo desde un ángulo distinto constituye un reto; la italiana Cristina Secci ha publicado en español y con el apoyo de la UNAM, su libro Con la imagen en el espejo. El autorretrato literario de Frida Kahlo.
La originalidad de su texto radica en plantear desde una perspectiva teórica (lo cual es novedoso) una aproximación al estudio y análisis del Diario de Frida Kahlo.

La línea, el pincel, el  color, la expresión, la escrituras y las frases son merecedoras del detallado análisis de Cristina Secci; se sumergen en el Diario, cuaderno con empastado en piel al que Secci define como “un sincero refugio cotidiano”. El detalle con el que realiza  Secci esta labor llama la atención.
Cristina se cuestiona sobre la función del Diario y se pregunta  ¿Se trata de una obra sincera? ¿Porqué tanta aparente y desbordante intimidad, si la pintura oficial está casi enteramente dedicada a sus amores y dolores? ¿Se trata de un afán de trascendencia, de inmortalidad? Secci cuestiona la función de nuevo, si se trata, como en muchos casos, como sedante frente a la adversidad, a lo que responde: “en el caso de Frida Kahlo el material la sobrepasa, la poliomelitis, accidentes, corsés, operaciones, traiciones. Es la angustia hecha color…” Aquí, agregaría que toda su obra constituye ese sedante, Frida no se lamenta socialmente de sus enfermedades frente a otros, y sí lo hace a través de su pintura, Frida teme que la gente se aleje, pues ella necesita estar rodeada de personas.

El cuestionamiento sobre el sentido del Diario que pudo darle Frida permanece latente a lo largo del texto de Cristina Secci ¿Se trata en realidad de un diario? o es tal vez es una obra poética en prosa, un autorretrato, una autobiografía, o una agenda.

De estas preguntas se desprende el análisis en el que se enuncian las similitudes y diferencias del Diario con otros géneros literarios. “Los resultados de este ejercicio responden a una inquietud que inevitablemente surge cuando nos aproximamos a este documento”, dice Secci: “por lo menos ese ha sido mi caso y considero que debe serlo para muchos otros. Es decir, al ver la obra, de inmediato se intuye que no es un Diario en el sentido estricto del término”.

La extracción de frases del Diario que Cristina Secci escoge atinadamente para los títulos de su capitulado aportan al texto un tono divertido, muchos de ellos resultan sumamente ingeniosos y cargadas de humor. A través de ellos, es posible conocer a una mujer que sabe reír de sí misma con una exquisita visión irónica. “…Frida acostumbra usar frases contundentes y te deja para imaginar lo que sigue…”.

Secci cita a Frida con gran acierto para dar pie al meticuloso estudio de la obra: “No sirve esta pluma para este papel”, “paisaje es el día y la noche”, “Aquella que lleva el color” u otras frases memorables usadas por la artista como: “Pies pa´ que los quiero si tengo alas para volar”, “Corazón herido”.
Cristina sustenta sus argumentos a través del análisis teórico, así cita a Sarah Lowe quien explica  cómo en el Diario se reflejan -tanto en los pasajes escritos como en los dibujos- la inmediatez de las sensaciones, sobre ello alenta: “no se debe descuidar la primera parte del diario, demasiado ordenada para ser espontánea, demasiado cuidada para no ser transcrita”.

También  se refiere al intento poético del Diario, que, aunque no predomina, se encuentra en el texto de forma contundente, cargado de la fuerza expresiva de Frida y la urgencia con la que desea expresar sus sentimientos. En fragmentos Frida abandona la letra para hablar con la línea y el color, momentos en que como describe Cristina, “la palabra y la pincelada se mezclan parecieran parte de una sola obra, le gana la pasión y la expresa como ella sabe con la pintura.”

 En momentos, ordena las palabras poéticamente: pasaba rumbosa asunto montón. Tuviera cortina grabado moren ruidazo zumbón motores alada Fulgencio sumada silueta bailón sufrido cantando sombreado sembrado sutil aguijón velado color del mismo celaje amarillo. Amarrada soltura misión del viento rotundo.
O en verso:

“Desde que me escribiste, en aquel día tan claro y lejano, he querido explicarte, que no puedo irme de los días, ni regresar a tiempo al otro tiempo. No te he olvidado las noches son largas y difíciles. El agua. El barco y el muelle y la ida, que te fue haciendo tan chica, desde mis ojos, encarcelados en aquella ventana redonda, que tu mirabas para guardarme en tu corazón. Todo eso esta intacto”

Cristina Secci nos hace notar que el diario carece de datos precisos aunque siempre presente el nombre, la firma, o sus distintos nombres. A veces el diario parece agenda, autorretato o autobiografía. Todos los géneros confundidos, o a lo mejor utilizados con la inquietud intelectual ávida de Frida y su siempre desesperación por echar mano de todo para expresar lo que siente, identificándose así como satja, frisita, la antigua ocultadora o Cromóforo.
A veces, por la espontaneidad, el Diario parece un cuaderno de apuntes, a veces una obra poética, a veces diario, de todo un poco.

A veces toma el papel de agenda en el sentido considerado por Elias Canetti, germen de los verdaderos y propios diarios; de acuerdo con Cristina lo que mejor se aproxima a lo que escribirá será la literatura íntima, el autorretrato íntimo. Una cita aguda de Secci para decir que no se trata de un diario, y que quien escribe un diario no lo anda dando a conocer al mundo, contrario a lo que hacía Frida de leer su diario en voz alta a sus amigos o regalar hojas del mismo. En este sentido,  cita Secci, Elias Canetti dice que las personas que dan a leer el propio diario harían mejor escribiendo cartas o dedicándose al teatro.

Frida no pretende hacer una autobiografía, no se mentiría a si misma, incluso se permite alterar las fechas, jugar con ellas, aunque siempre es obsesiva del tiempo y disfruta de asociar acontecimientos con fechas, juega con ello, y lo modifica al antojo, incluso la fecha de su nacimiento. Frida está haciendo una obra, la obra de su vida, y Cristina Secci nos lleva de la mano a pensar que se trata de un recuento de sentimientos.

Con lupa, la escritora va analizando las distintas intenciones y preocupaciones de Frida, una de ellas es un tema central de su obra y vida: la obsesión por la muerte, “podría ser un válido remedio contra el tormento de cualquier artista de morir, ser sepultado y después olvidado sin haber dicho todo de sí”.
Frida Kahlo se aleja del tiempo diarístico, de acuerdo con una atinada observacion de Cristina Secci: “la cronología pierde su primacía para dejar espacio y autoridad a lo temático. La cronología no sólo permanece en el segundo plano sino que la posibilidad de agregar siempre nuevos paradigmas la vuelve un elemento más que variable, inexpugnable… En esta obra, el tiempo goza de una unidad de medida breve que es la del instante en que se escribe y las únicas excepciones concedidas son las citadas secciones autobiográficas”.

Sin embargo, difiero cuando explica la autora que Frida raramente mide los días, por el contrario, creo que los mide con obsesión, pero termina por ignorarlos, quiza por lo mismo que menciona Cristina Secci: por fastidiosos y largos respecto al instante.

Por suerte el diario de Frida escapa al yugo del tiempo, “El suyo es indudablemente el tiempo anárquico de un autorretrato, en el que la obra no es cronología y se distingue radicalmente de las inumerables autobiografías que comienzan fatalmente con el recito del nacimiento “yo nací el día…”, esto citando a Beaujour P. Lejeune.

Frida, nos dice Cristina, “usa tanto en su obra como en sus palabras, un lenguaje encriptado, jugando y esperando que alguien lo descubra. Un elemento interesantísimo de su análisis es la forma de mostrarnos la relación y el papel que juega el espejo en la vida de Frida Kahlo, comparado con el espejo de Alicia en el país de las maravillas, cómo si al entrar en él se reinventara tu vida, tu realidad”.

Si pensamos en que Frida Kahlo relataba que desde niña jugaba con su imagen reflejada en el espejo, donde creía hablar con amigas imaginarias, o cuando después del accidente su madre manda colocar ese espejo sobre su cama, o cuando realiza su autorretratos  o cuando se retrata con la pierna izquierda amputada, como si fuera un reflejo en el espejo, pues la pierna amputada era la derecha; podemos suponer  la importancia de autoreconocerse, de reconocer las inmensas representaciones de sí misma, de mostrarnos esa verdad invertida en todas sus manifestaciones artísticas; de ahí la importancia de este reflejo en su obra y, sobre todo, en su vida.

Ese mito que es Frida Kahlo, donde la línea entre la verdad y las representaciones simbólicas de sí misma se diluye, es lo que analiza Secci a través de un género literario no muy conocido, perteneciente a la literatura en primera persona: el autorretrato literario, como bien lo explica Cristina “hechos reales, propios de la biografía, pero evidentemente construidos ante el espejo”. Es decir, la autora plantea un análisis profundo acerca de la imagen en el espejo, donde no existe la línea temporal y donde todo es permisible, aspectos como la superposición, la mentira, el anacronismo, se vuelven reales al interior del autorretrato literario de Frida Kahlo.

En muchos sentidos, y así lo demuestra Cristina Secci, el diario de Frida Kahlo es una introspección a su vida, a su mundo, a su universo. Esta obra de Secci aporta un acercamiento teórico, preciso  y serio de lo que carecen muchas de las obras publicadas sobre Frida Kahlo.

 

 

 


 

 

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